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La dificultad del buen género romántico
Historias de Filadelfia

Llevar a buen puerto una película romántica puede parecer una tarea fácil. Basta con encontrar los ingredientes adecuados (léase dos actores con gancho para la taquilla y bien parecidos, a ser posible) y mezclarlos como mandan los cánones de un género que se mueve por unos estándares marcados hace décadas. Sin embargo, lo que sobre el papel es tan sencillo, no lo es tanto en la pantalla a la vista de tres de las películas que nos brinda actualmente la cartelera y con aún coleando la coral Historia de San Valentín.

Los amantes del género tienen ahora tres candidatas a la hora de elegir frente a la entrada del cine: Recuérdame, Ex-posados y Querido John. Tres opciones y ninguna excesivamente acertada en su resolución. La primer no es más que un producto melancólico, triste, con pretensión de ser trascendental pero que lo único que hace es dejar en el espectador un poco más exigente y sin ningún tipo de vínculo adíctico-vampírico con el protagonista un poso de mal estar general similar al de una gripe.

RecuerdameLo que pretende trascender en Remember Me (ahí reside su gran pecado) no es más que otra típica historia mal llevada de dos jóvenes perdidos, rebeldes, a los que una apuesta une hasta que uno de ellos (normalmente la chica, como es el caso) descubre que ha sido engañado. Robert Pattinson, que luce un aspecto más saludable del que acostumbra, protagoniza una historia sobre la huella que el ser humano deja en otros de su especie y que acaba con un mazazo inesperado, que no imprevisible. Con él, Emilie de Ravin (la rubia sosita madre de Aaron en Lost), cuyas dotes interpretativas son evidentes. Al final, Recuérdame queda como un dramón romántico con final triste (y no se descubre nada con decirlo) fallido como producto de entretenimiento. Al tiempo que fracasa si lo que pretendía era saltar esa barrera de subproducto palomitero para adolescentes y ser algo más.

La otra romántica opción de reciente estreno es Ex-posados, toda una razón de peso para pensar que Gerard Buttler ha perdido por completo el norte en esto del cine. De Jennifer Aniston se puede esperar, pero de alguien que fue capaz de interpretar al mismísimo Leónidas dibujado por Frank Miller en 300... Ya sea porque no da más de sí (que todo puede ser) o porque no caen otros guiones en sus manos, lo cierto es que el escocés ha entrado en barrena interpretativa y ya ha demostrado en varias ocasiones que lo suyo no es ponerse romántico.

ExposadosP.D. Te quiero fue un auténtico pastelón no apto para diabéticos. La cruda realidad, una más que poco o nada aportó al género pese a algún que otro golpe simpático. Y, ahora, con Ex-posados, ha vuelto a estrellarse. Él no sirve para esto, pero más delito tiene lo de Anniston, la coronada como reina de la comedia romántica. La película no sólo falla porque ni siquiera tenga un buen gag (al menos uno que cubra el expediente), sino que cuenta con un fallo de raíz que ya se repitió en las dos incursiones anteriores de Butler en esto de lo romántico. Y es que falta química entre los protagonistas. Quizá va siendo hora de que el que fuera ídolo de los seguidores del mundo de la viñeta se dedique a otros menesteres y deje de limitarse a hacer simplemente caja.

Por último, la exitosa en Estados Unidos Querido John, encuadrada más en la línea de Remember Me por la tristeza y lentitud que emanan de su relato que en la comedia romántica. El John del título (Channing Tatum) es un soldado estadounidense que quince días antes de ser llamado de nuevo a filas conoce a la diferente y rubia Savvanah (Amanda Seyfried), con la que vive dos románticas semanas. Se enamoran, se quieren, se aman… pero los deberes de él les separan poniendo tierra de por medio. Las cartas les unen durante meses, hasta que dejan de hacerlo.

Quediro JohnEl tono epistolar invade la narración y la sensación de lentitud se apodera de la historia, que, pese a todo, sufre unos saltos temporales increíbles hacia el final con la intención de resolver un amor que logra perdurar en el tiempo. En esta ocasión, parece que sí hay química entre los protagonistas, pero aún así Querido John no convence. Quizá porque se pasaron con el edulcorante. Y es que incluso las películas románticas, como los pasteles, tienen una medida exacta de dulzura que no puede sobrepasarse. Si se supera, se corre el riesgo de que uno y otra (pastel y película) se queden en el escaparate.

Querido John, Remember Me y Ex-posados demuestran que lo que en teoría parece sencillo no lo es tanto. Puede que todas las historias románticas giren entorno al chico conoce chica (o viceversa), se enamoran, se pelean, superan sus problemas y acaban juntos (o no). De por medio puede haber odio inicial, una apuesta, oposición familiar, terceras y hasta cuartas personas… Todo se reduce a lo mismo, pero aún así, aunque los argumentos no sean originales, hay ejemplos de calidad dentro de un género machacado cada vez más.

500 días juntos500 días juntos es, sin duda, el más reciente y mejor ejemplo que ilustra que se pueden hacer buenas películas románticas. La historia del cine está llena de ellas, basta con rebuscar un poco para encontrarlas. Historias de Filadelfia, La fiera de mi niña, La princesa prometida, Elsa & Fred, Manuale d’amore, Pretty Woman, El otro lado de la cama, Y que le gusten los perros, Bridget Jones… Puede que no todas las mencionadas sean exclusivas del género romántico, pero disfrutan de cierto grado de calidad. Y, guste o no el espectador de este tipo de cine, hay que saber reconocerles su mérito. Claro, que habitualmente son más las malas las que vienen a la mente que las buenas y eso es lo que más ruido hace. (M. J. Arias)


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